Siempre manipulaste el lente de la cámara de una forma incomodísima,
y odiaste, igual que yo, el contacto de los accesorios metálicos en la piel.
Todo quedó intacto, así como la imagen congelada que somos, ahora muerta;
y yo más vivo que nunca...
EDUARDO ARCOS SE SUBE AL TREN DEL TRANSCYBERIANO
Hace 4 años
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