CAMBIOS-S-S-S

16-5-08

Tanto, más bien mucho quedó atrás, como habiéndolo olvidado (casi). Cambié de forma, de ambiente y por eso ya no te estorba la presencia casi asfixiante de siempre; andante y recurrente. Podés pasearte ahora, como lo has hecho antes pero más tranquila, estaré lejos para entonces. Puedo escribir en vano sabiendo que no vas a leerlo nunca, tal vez un día, no importa, ya no estaré ahí de todas formas. Estaré buscando, abriendome camino y vos, seguirás por tu lado. Cambié las estatuas por las rectas, el espejo de agua por las aristas que forman las paredes y el metal y ese ambiente frío por uno más gris pero limpio, donde no conozco a nadie. Mejor así. Cambié y no quiero volver a rodearme de paredes blancas ni de caras conocidas, de buenos recuerdos que la realidad se encarga de golpear con fuerza violentamente hasta ensangrentarlos de manera aparatosa, hasta mover los músculos de mi cara, hasta llegar al pánico, al dolor y a la decepción. Cambié y me quito del camino, es todo tuyo...

TEATRO PARA UNO

9-4-08

La obra ni sé cómo estuvo, pasé pensando en los asientos vacíos que me rodeaban.
Y me sentí solo, como hace mucho no lo estaba. Consciente de que podía no estarlo, hoy decidí la soledad. Compré boleto para uno y ni siquiera los pensamientos me acompañaron, estuve fuera, en mil lugares tratando de escucharla, viéndola en las sombras, bajo el telón que se va fundiendo en la oscuridad como su imagen en los recuerdos.
Esos golpes autómatas mano con mano del público satisfecho me trajeron de vuelta a donde había quedado como conservado en el tiempo, como divagando sin tener la mínima consideración con los minutos, que son los largos, que son los más tristes.
Esos intentos inútiles de olvidarme y que no logro excluir por más que me lo proponga. No me lo propongo, sinceramente. Y no pasé pensando en los asientos vacíos, pensé más bien en el vacío que ahora me acompaña, donde estaba ella. Puedo seguir acompañandome, hasta que deje a la soledad sentada junto a los asientos vacíos un día de éstos.

UN-DIA-EN-LA-REALIDAD(una parte de tantas por contar)


5-4-08

Hoy decidí no ilustrarme entre las blancas paredes frías, ni bajo los sobacos de las estatuas griegas o los decorados de mármol que un día de éstos le caerán a algún académico. No. Hoy decidí adentrarme en eso que considero la verdadera fuente de tantisimo conocimiento que se exprime desde lo más profundo, se exprime desde las manos que trabajan y de quienes realmente se ganan la vida así: ganándosela.
Empecé con la siempre necesaria visita al mercado, las flores, las hierbas, tazas de lata, caballos de palo, miradas cansadas, algunas fuertes y vibrantes, manos siempre moviéndose, mujeres y hombres siempre moviéndose, cuerdas vocales que no se detienen y chillidos, silbidos por todas partes, olor a café, a casado y un buen pescado empanizado.
No sé cómo unir tanto que vi, tanto que sentí, que hablé y conocí. Cada detalle me asombra siempre, el mecate que hace subir y bajar la sopa, los frijoles de aquel y la ´´sustancia´´ de la otra. La soldadura que felicitaba un trabajador a su colega, era la estructura sobre la hierva que le mataba las piedras y en broma -hasta la vesícula le desaparecía- dijo el vendedor. Todo me maravilla, y yo trato de colarme, pregunto, me admiro y vuelvo a preguntar. ¿La crema? ''Aquí la hacemos'', luego silencio. Entiendo que no hay detalles, es de tomar y no preguntar.
El enyucado me supo como si me fuera a morir y fuera el último. Terminé y seguí paseándome. Salí y me senté frente a tiendas Simón. Veía el trabajo afanoso del señor limpia-botas, saqué mi lapicero y mi papel. Comencé a dibujar y por supuesto a hablar. Tiene 20 años de trabajar en eso, cobra barato: 600, pero dice que con eso le basta para mantener a los 4 hijos que tiene. Me contó que una vez fue víctima de esa gente estúpida que llega a tomar fotos desde lejos, sin hablar y que creen ser los más sensibles y los más ´´carga´´ sólo porque logran una ´´buena foto´´ sin sentido, claro. Uno de tantos fue betún Nugget que sacó y lucró con sus fotos, ahora en un banco también dan almanaques donde sale él.
(Hasta este punto hay mas qué contar sobre aquello, pero será luego) Me moví hacia el frente de la Lehman, donde está un viejo amigo: José que pinta con tiza oleosa sobre gamuza, tiene a los gringos medidos y nunca tiene maskin, me deja cuidando las "obras" de tanto en tanto, o porque se quedó sin gamuza y me deja muy claro que si alguien llega son 2.500, por aquello. Se vino muy joven desde Talamanca y eso explica los motivos de sus pinturas, fue barbero, zapatero y dejó desde ya hace mucho el alcohol para dedicarse a las pinturas.
Aquí debo mencionar que en San José existe un gremio muy particular de artistas de la calle, entre todos se ayudan y se aconsejan. Poco a poco he podido entender, colarme y compartir con mis humildes aportes y ellos con los suyos. Román compró un libro de perspectiva y de cómo sombrear, y me enseñó lo que pudo aprender. Dibuja frente al Balmoral y de vez en cuando frente a la Soledad por lo que me contó.
Entre tanto y mi emoción de estar ahí; quienes vendían atrás, trabajadoras y trabajadores mayormente nicaraguenses levantaron y recogieron como relámpago todo sobre el bulevar mientras gritaban su clave [hojas, hojas!]: La Policía Municipal se acercaba. Le pregunté a un vendedor joven, a lo mejor de mi edad y me contó que si los agarran les quitan todo y lo devuelven en un mes, con mucha suerte, si no es que se lo reparten todo los tombos. Mis amigos artistas no se movieron, ni se inmutaron. Seguí viendo cómo trazaban, cómo dibujaban, con la práctica que sólo se puede atesorar estando ahí, en la realidad, conociendo y aprendiendo no dentro de paredes blanquísimas y estatuas centenarias de perfiles europeos, de historias tan ajenas que sólo pueden entrar en las cabezas de los académicos; sino en el escenario de lo que es cierto y nunca visto, de las manos que nunca lo tienen todo. Eso es lo que me gusta, estar, ser uno más y no sentirme extranjero, reír, escuchar historias y tomarme un café con empanada de pollo junto a José en la tarde, cuando pasa la señora del café, aunque no me guste el café...

HOY-ESTUVE-CON-VOS

3-4-08

Hoy estuve con vos, pude verte nuevamente. No recuerdo cómo andabas, vi que estabas acompañada y de casualidad nos encontramos en una sala justo antes de alguna obra que iba a comenzar, no me importa lo que era. Vos no sabés aún que yo te veo, estoy lejos pero pese a todo he olvidado la miopía, el astigmatismo, las lágrimas; y te he visto al tiempo que mi corazón se agita y mis piernas tiemblan como al principio, hasta me causa risa.
Nunca pude ver quién te acompañaba, solo supe que en algún momento se fue, te dejó y yo aproveché. Llegué a hablarte con tono amigable pero tímido, como haciéndote ver la alegría que me daba verte otra vez, finalmente dejando escapar tanto aire que tenía guardado, aire de felicidad que no había podido exhalar. Aire con voz temblorosa y con cosquillas en el diafragma, de ese aire que vos y yo hace tiempo disfrutabamos sentir y que de vez en cuando notabas en los besos que te daba, temblaba de cuando en cuando ¿recordás?.
Yo te hablé, a lo mejor había pasado ya más tiempo. Te notaste amigable y yo, igual que siempre, como lo he estado desde que me conocés, no dudé en preguntarte: ¿Qué ha sido de tu vida?. Me contaste con esa confianza de antes, tantos logros, tantos llantos en los que yo no pude estar ni acompañarte y que desde lejos siempre pude estar pendiente e intentar en silencio apoyarte, como siempre. Te conté yo de tantas cartas que he escrito y que nunca te envié, las escribía para mí como para desahogarme, como para disfrazar una indiferencia que me hizo heridas profundas pero de las que simplemente me quedan cicatrices, como las que siento haberte provocado con tantos errores que pude cometer.
Hablamos tanto que casi te sentía la misma de antes, reíamos de las bromas que habíamos abandonado y soplamos esa capa espesa de polvo que dejó el tiempo, me sentí lleno otra vez y en tus ojos y en tus risas sentía que el sentimiento era mutuo. Finalmente te robé un beso, sentí esos labios tuyos que me recuerdan una noche única de diciembre, y tantas más que nunca me dediqué a olvidar. Eran como los de ayer, el amargo se había evaporado de tu piel y el vértigo se había apoderado de mis entrañas, igual que antes.
El golpe vino después y yo no lo quería creer; la mente como ingrata traidora de mis pensamientos más profundos me jugó una broma muy pesada. Se dedicó toda la noche a proyectarme esa película imposible, dejó que me atrapara lo irreal. Me consumió en ese sueño que tenía que terminar en algún momento. Y de golpe tuvo que terminar cuando yo me desperté.

Este sueño se trajo abajo la modesta torre que creí haber
construido para sentirme mejor ,
¡Sueño maldito, ingrato traidor!

-NO-KIERO-TITULO-








27-04-08
Lo difícil no es morir, sino seguir viviendo.
Vladimir Mayakovski



Lleva su tiempo, pero según mi abatido pensamiento, ese tan inestable y muchas veces detestable, el resultado aparente es que voy logrando lo que parecía imposible. Las cosas que caen sobre mí como proyectiles, cada vez pierden fuerza y los cráteres que producen se convierten en simples charcos que de profundos muy poco tienen. ¡Cómo costó aceptar que esas fotografías viejas y olvidadas tenían que dejarse colar por las alcantarillas de aquella ciudad solitaria!.

Finalmente me di cuenta: aquello que me iluminaba no era real, eran las distantes lunas alimentadas por centrales eléctricas. Los pasos que me hacían creer que no estaba solo eran en realidad el eco de mis propias ilusiones truncadas por el golpe seco de un impacto inesperado, del que inexplicablemente me repongo poco a poco. Me quiero levantar.
Otro impulso nuevamente me puso de pie, no como una de esas piedras que se repiten en mi camino, sino como una nueva noción absurda; lo que me va a iluminar en algún momento no serán cápsulas artificiales incandescentes alimentadas por las centrales eléctricas en esta ciudad solitaria, y los pasos que escucharé tan cerca, tan míos, no serán los míos, ni serán el eco de lo que imagino en secreto. Serán de quien en este momento no conozco y que a lo mejor no quiere más estar iluminada por los molestos reflejos de un pasado falso, coincidimos entonces. Seré optimista aunque mi cara no lo quiera, ella lo podrá saber. Creo que lo supo, no sé...

DOS-AMIGOS-EN-UN-BUS



24-4-08
Pasa cuando uno tiene como propósito desconectarse del mundo, justo cuando comienza a lograrlo levemente, pasa el bus. Tomé las monedas de la bolsa del pantalón, creía que eran 170 colones, ya estaban contadas más de seis veces: 170 colones; pues no, ahora son 180 colones y al montarme, el cero pintado en el parabrisas lleva una cara triste, todo sube y el señor que lava buses y escribe la tarifa con algún marcador blanco lo sabe.
Subió la luz, subió la gasolina, la gente no sabe que siempre han estado así, siempre todo ha estado arriba y nos han acostumbrado a tenerlo todo al nivel de la nariz, sólo donde podamos verlo como creyendo tenerlo. Ese día quien se sentó detrás mío a lo mejor pensaba en eso. En que todo sube porque lo vio en alguna edición de Telenoticias, o en algún períodico de esos que van viendo los señores que juegan de ricos con reloj dorado y portafolios de cuero, les duele que ahora el pasaje sea 180 colones de todas formas. En fin, él iba detrás pensando en eso hasta que fue interrumpido por una cara conocida que se colaba por entre la fila de personas de pie. Era conocido y pronto logró apoderarse del espacio junto a él.
Nos han acostumbrado a tenerlo todo al nivel de la nariz, sólo donde podamos verlo como creyendo tenerlo, trabaja en un Hotel de Escazú donde puede ver San José desde las alturas, donde puede ver lámparas grandes y gente que come hasta reventar; pero él lo ve todo através de una parrilla de aire acondicionado. Lejos de la vista de esos y esas, pero haciendolo funcionar todo con sus manos sucias. Pese a lo que él vio ahí, tenía hambre, y lo hizo notar cuando su amigo del bus habló del arroz que un conocido suyo le regalaba por trabajar en un restaurante de comida china. Pero claro, tal era lo que sobraba, que ya el otro decidía regalarle a medio mundo.
Nos han acostumbrado a tenerlo todo al nivel de la nariz, sólo donde podamos verlo como creyendo tenerlo, siguieron hablando de esos ´´carrazos´´ que veían en la calle: un Mustang, un Mercedes y un bemedobleú.
El otro que trabajaba en seguridad habló del orgullo de poder portar armas, una 9 mm. linditica, tan linda -dijo- como la que salió en las noticias, en un intento de asalto en algún Banco de Siquirres. El otro con la tripa torcida, se maravillaba con la descripción del arma y admiraba a aquel por tener el juguete ese.
Al bajar, se invitaron al partido de Saprisa de la noche, en la casa iba a haber comida, arroz cantonés de su amigo o Pizza Hut porque en el Hotel hubo una conferencia y la comida sobró. Y la gente es feliz. Nos han acostumbrado a tenerlo todo al nivel de la nariz, sólo donde podamos verlo como creyendo tenerlo.

SOLO-UN-EVENTO-VOY-A-MENCIONAR-ó 2

Hablé con Silvia, hablé con mi mamá, hablé conmigo mismo, hablé con algunos otros ´´yo´´ que tengo, que se esconden y uno particularmente al que sí le gusta comer sanguches de mayonesa con pepino. Con ellas y ellos hablé de la soledad. Creo, a nadie le gusta estar solo; no si no se lo ha propuesto así. La soledad no duele si uno la quiere y le abre los brazos y hasta le ayuda a pasar por el puente si se le dificulta con ese paso lento y arrastrado que tiene, y por donde una vez pasamos nosotros: mis otros yo, el del pepino, por supuesto ella (No Silvia ni mi mamá) ELLA y yo.
Concluí en algo: en nada. Es un gran algo que me tiene lleno de nada un hueco en el pecho, en el encéfalo, ¡yo qué voy a saber dónde!. Es un grandísimo algo que pretendo superar pero se entremezcla con otros grandes ´´algos´´ que ya de por sí tenía desde hace mucho tiempo y que hoy se me han avivado como por arte (no de magia) sino de esos eventos sobrenaturales poco comunes y que pasan cada puto día, como proyectiles teledirigidos que ya me han golpeado: Esos eventos que se conglomeran en un solo día, o en dos y te hacen pensar en eso que Carlos hoy escribió como habiendose metido en mi cabeza. Ayer lo pensé, hoy él lo escribió y no quiero que todo termine un día habiendo yo hecho NADA en esta vida de cloaca! Eso es solo uno, quedan muchos más por contar ¡y hoy no quiero!.

Para más detalles ver blog: http://www.hitzonzikeria.blogspot.com/ en el post ´´Las futuras generaciones se burlarán de ésto´´

IR-HASTA-ALLA-PARA-VENIR-A-MORIR-AKI!



(respuesta al post anterior) 20-04-08

Volví! por un momento pensando que había logrado mi plan (leer post anterior). No dejé al Dolor subido y engañado en un árbol de tantos que vi en mi breve pasada por Guanacaste. Pretendí abandonarlo en alguna planicie, a lo mejor para que muriera al Sol. No lo logré, lo anduve conmigo pese al calor y el sudor desesperante. Pese a la lluvia en el Aguacate y pese a todo. Pese a mis ansias de dejarlo morir solo.

Pero volví con él, que me venía recordando cada vez a aquella. La que me mostró ya y sin dudarlo su verdadera cara que patéticamente antes me negué a ver. Supongo que esa es la verdadera cara. Qué lástima. Esto ya parece de caricaturas, de dibujos absurdos, de ´´tiros por la culata´´ famosísimos que vi mil veces de pequeño, en animados.. Yo, que pretendía dejar solo y abandonado en una rama de algún árbol a ese Dolor que no me dejaba, sin darme cuenta estaba siendo ya dejado por algún lugar en el olvido, que no es ni en Guanacaste ni en algún dibujo animado de esos que vamos olvidando al crecer. Me mostró su verdadera cara, no hay duda. Eso es lo que es y lo que siempre fue, al parecer. Así que fui con el non grato Dolor hasta allá. ¿Y todo para qué?... Pues para venir a matarlo de una buena vez aquí mismo. Por lo menos paseó por última vez. Ahora, está muerto. ¡Al fin!

KE-SE-KEDE-EN-GUANAKASTE

N19-04-08

Mañana iré a Guanacaste, quisiera volver sin este Dolor, dejarlo allá. Orgullosamente evaporado por el fuerte Sol, o tal vez engañarlo y subirlo en un árbol del que no se pueda bajar. Venirme sin él. Quisiera gritarle para convencerlo de que se vive mejor allá, aunque claro jamás me va a creer. Guanacaste es caliente, además ya casi no es Guanacaste. A él no le gusta que le mientan y con más razón se va a ensañar con mi otrora alegre manera de vivir, como lo ha hecho ya por más de un mes el grandísimo hijo de puta!

Este maldito no se me quita de encima, a veces se despista y yo aprovecho para correr lejos esperando que no me vea. Hoy me ha tenido en la mira todo el día, apostaría bastante al decir que ya no come por estar aquí conmigo molestandome como siervo de algún régimen de aquellos tan sucios que recordamos con odio. Termina viendome, termina quitandome el helado de la mano, escupiendo lo que me voy a comer y sonriendo con desprecio.

Espero dejarlo en el árbol, tengo un plan. Le hablaré de esos gusanos que veo en las ramas. Sé que le gustan esas cosas, lo subiré a mi espalda y él buscará a los bichos esos que yo nunca vi. Cuando esté concentrado me voy a bajar, me voy a montar al carro y él me seguirá probablemente por unos cuantos kilómetros, hasta que se canse. El plan no puede fallar. lo voy a dejar allá. El Dolor, espero, buscará un lugar para vivir en Guanacaste, no sé. También se puede evaporar al Sol, yo solo quiero que me deje en paz. ¡Auch!.

UNO DE CATORCE Y MEDIO. [110 km/h]

Este relato tendría catorce y medio maneras de ser contado. Yo me dediqué a escoger una, no por lo bonito ni por lo gracioso que a lo mejor de todas formas logren colarse sin permiso.
Es un relato que empezó por esas cosas de la vida cuando no hay clases por pura vara o porque se enfermó el modelo de dibujo. ¡Como si no pudiéramos dibujar otra cosa! Aunque claro, para mí no fue problema y salí rápido por donde entré.

De camino hacia mi casa, que al final no lo fue, encontré al cumpleañero que no lo era tampoco, pero le hicimos fiesta su otro amigo, su amiga y yo. De todas formas se negó a la cimarrona, no una vez, ni dos, ni tres, y nos enteramos de una buena obra de teatro para la noche.
Esperamos hasta las cinco, con arepas, dibujos y sus sonetos shi, también llamados perfectos. La reunión a las cinco, ya era hora. Hablamos de todo como suele ocurrir en las reuniones (en nuestras reuniones) y también sobre algún tema importante, cuando recordamos que para eso nos reunimos.

En la noche, la obra boliviana en el Teatro Nacional. Acompañados de amenas conocedoras y hacedoras de teatro , todas y todos con caras de asombro, fue una buena obra, diferente, original y con un gran mensaje para dar al mundo, sobre lo que pasó y pasa en aquellas tierras andinas, sobre la manipulación de los medios, la corrupción de los políticos y de cómo juegan con las necesidades de los pueblos para su propio beneficio, valiéndose de un terremoto.
Aquí fue donde nuestra suerte comenzó a decaer, sobre todo porque fue solo el comienzo y ya de por sí bastante trágico. Nuestro compañero de fiesta de no cumpleaños no pudo entrar al Teatro, no le dio tiempo y le tocó aquello de ´´dé media vuelta y vayase de vuelta´´.

Al salir nosotros, luego de haber estado adentro (no como aquel) se propuso tomar una refrescante bebida etílica. El lugar, muy cercano al parque España, agradable tal vez por ahí de las cinco cervezas donde las aristas de las paredes que no calzan comienzan a verse perfectas (como los sonetos perfectos). Pedimos yucas fritas, las esperamos por horas y nunca llegaron. Llegaron cuando nosotros ya habiamos decidido salir, casi perseguidos por la odiosa muchacha recibimos al fin las deseadas yucas que nos fuimos comiendo, asumimos que nos habían regalado la canasta y el papel aluminio. ¡Ahí son tan buenos!.

Tanta yuca y tanto humo nos hizo olvidar la hora, perdimos todos los buses disponibles. El próximo: a las 5 a.m. La opción más viable: Irnos en un poco confiable taxi ´´colectivo´´, con parlantes directos al tímpano, luces estroboscópicas dentro, que por cierto de las que el chofer había adquirido ya inmunidad absoluta y no le afectaba a su osado manejar.
Carlos y yo imaginabamos nuestra muerte. La de él, en su imaginacion, muriendo en posición fetal, la mía pasando como proyectil por el parabrisas. Y es que cuando uno va a 110 km/h es poco lo que se puede imaginar, casi se llega al punto de estar ´´imaginando´´ lo que ya es real, casi siempre tendiendo a lo fatal, no hay de otra.

Por fin llegamos, cinco minutos fue lo que duramos y el taxista dijo - ¡Cinco minutos, cuidado pierdeeee! - lo que me pareció la ironía más grande y absurda de la noche. Por esos cinco minutos él perdió todo cuidado, y nosotros casi perdemos las vidas. Y llegamos no sanos, sino enteros sin necesitar de equipo hidráulico que nos sacara de las latas retorcidas que fuimos imaginando en todo el camino.