
Es difícil encontrar algo para decir en diciembre que no se haya colado como éxtasis navideño en tienda por departamentos. Correr es más fácil cuando de eso dependen las rebajas [pero léase de descuentos]. Y la gente se pone loca. La gente dice con risa estúpida, así somos en tikicia. ¡Tikicia mis huevos y los suyos!. En Tikicia manda el Poder de la gente y "la gente" escupe los dientes entintados de sangre en el pecho del poli. Y la gente termina molida a palos por vender al espaiderman que baja por las paredes o la ùltima en dividí de la Guerra de las Galaxias.
El gran Johnny dice que estorban a la gente (la otra) la que sí compra y no la que vende chucherías. Que es ilegal.
Arias dice que es presidente otra vez (sólo para recordarlo). Ahora al diciembre lo paren desteñido, las noticias siguen cantando villancicos bizarros. Cartago puede ser campeón y sólo así la negrita se subirá las enaguas y le veremos el apellido. María.
Veo las noticias y sólo para que ustedes lo sepan escribo esto. Me informo en el once. Voy a la escuelita y me emociono con la nueva imagen campaneante del Canal 7. Me baja un caldo navideño y mi mamá me pregunta que si compré lotería.
Si compro, compro pero los tiempos ilegales de Federico. Ay Federico, María y el muñeco vudú que hace que Cartago no sea campeón. La navidad en Tikizia son dos palabras que odio.
*Trate de olvidarlo. *Cambió para bien



